El mercado inmobiliario de Madrid afronta el verano de 2026 con una doble tendencia que marca la agenda urbanística de la capital: el Ayuntamiento refuerza su apuesta por la vivienda protegida y los grandes proyectos de desarrollo siguen avanzando, todo ello en un contexto en el que el precio de la vivienda ha escalado un 6,2% en términos interanuales, consolidando a Madrid como uno de los mercados residenciales más tensionados de España.
Las administraciones públicas han puesto el foco en ampliar el parque de vivienda asequible para contener el impacto del encarecimiento sobre las rentas medias y bajas. Las nuevas calificaciones de suelo protegido, junto con los convenios firmados con promotoras privadas, buscan garantizar que una parte de los grandes desarrollos periféricos incorpore unidades destinadas a alquiler o compra por debajo del precio de mercado. Sin embargo, los expertos del sector advierten de que la oferta protegida tardará varios años en materializarse sobre el terreno.
En paralelo, los grandes proyectos urbanísticos —entre ellos desarrollos residenciales en el sureste y operaciones de regeneración en zonas industriales reconvertidas— continúan su tramitación administrativa. La combinación de alta demanda, oferta restringida y tipos de interés aún elevados mantiene la presión compradora sobre el precio final, y los analistas no descartan que el incremento se modere ligeramente en el segundo semestre si la financiación hipotecaria se abarata conforme a las previsiones del Banco Central Europeo.