Los barrios céntricos de Madrid registran una pérdida del 6,2 % de residentes permanentes en las zonas con mayor densidad de apartamentos turísticos, según datos analizados por asociaciones vecinales. El fenómeno, que amenaza la cohesión social de distritos como Centro, Lavapiés y Malasaña, ha disparado la presión sobre el Ayuntamiento para ampliar las restricciones que ya limitan la concesión de nuevas licencias de uso turístico en la capital.
El debate se intensifica en un momento en que la demanda turística en Madrid alcanza niveles récord. Las plataformas de alquiler vacacional acumulan más de 15.000 anuncios activos en la ciudad, una cifra que los colectivos vecinales consideran insostenible. La sangría demográfica no solo vacía las comunidades de escalera, sino que encarece el alquiler residencial en hasta un 12 % adicional en las calles más saturadas, según estimaciones del sector inmobiliario. Algunos bloques del distrito Centro superan ya el 40 % de viviendas destinadas al turismo, convirtiendo la convivencia vecinal en una excepción.
El Ayuntamiento estudia ampliar las zonas de saturación turística, actualmente limitadas a partes del distrito Centro, a otros barrios afectados, siguiendo el modelo de ciudades como Barcelona y Ámsterdam. Las asociaciones de vecinos reclaman además una moratoria inmediata y la no renovación automática de licencias caducadas. La nueva regulación, pendiente de aprobación antes de final de 2026, podría reducir la oferta activa de pisos turísticos en hasta un 20 %, con consecuencias directas sobre el mercado del alquiler residencial a corto plazo.